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EN ES

Heroica Mulege

Un Oasis Fluvial en el Corazon del Desierto

Baja California Sur — Oasis y Mision

Palmeras y un Rio que no Deberia Existir

Despues de horas de conducir a traves de algunos de los paisajes mas aridos y desolados de la peninsula, el camino desciende al valle de Mulege y todo cambia. El Rio Mulege — uno de los pocos rios en toda Baja California — serpentea a traves del pueblo bajo un dosel de palmeras datileras tan denso que filtra la luz del sol en un mosaico verdoso. El contraste es casi violento: un momento estas rodeado de nada mas que roca y cactus, y al siguiente estas de pie en un exuberante oasis que parece trasplantado del norte de Africa. Las palmeras datileras fueron plantadas originalmente por misioneros jesuitas a principios del siglo XVIII, y sus descendientes ahora forman un bosque continuo que sigue el rio hasta el Mar de Cortes.

La Mision de Santa Rosalia de Mulege, fundada en 1705, se asienta en un promontorio con vista al pueblo. Su sencilla fachada de piedra, blanca contra las colinas marrones, es uno de los edificios mas fotografiados de la peninsula, aunque la verdadera recompensa es la vista desde las escalinatas de la mision. Desde alli, puedes ver todo el valle lleno de palmeras extendiendose abajo, el rio brillando entre las frondas, y mas alla el resplandor turquesa de la Bahia Concepcion. El pueblo en si tiene una cualidad sonolienta y atemporal. Hombres mayores juegan domino a la sombra de la plaza. Algunos restaurantes sirven tacos de pescado y cerveza fria. Kayakistas recorren el estuario del rio al amanecer, sus siluetas cortando una fina capa de neblina matutina.

Mulege gano el titulo de "Heroica" por su resistencia durante la Guerra Mexico-Estadounidense en 1847, cuando los residentes locales rechazaron un desembarco naval estadounidense. Ese espiritu combativo parece haberse suavizado en una confianza tranquila. El pueblo ha sido devastado por huracanes mas de una vez — la mas reciente en 2009 — y cada vez se ha reconstruido con una terquedad que iguala a las palmeras: dobladas pero no rotas, enraizadas en algo mas profundo que la conveniencia.

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